La Estamperia de monsieur Perignon, colección Biel Torrens
José Saramago, en el texto que acompaña a la exposición, nos abre los ojos sobre la existencia de pequeños cerebros en cada uno de los dedos de la mano. En ellos está la creatividad, y no en «ese otro órgano al que llamamos cerebro», incapaz de hacer algo que no sea dar una orden. «El cerebro preguntó y pidió, la mano respondió e hizo», concluye el escritor, devolviendo para el arte el sentido del tacto, «el estremecimiento de la epidermis al tocar el barro», la ensoñación de los detalles, la creación que mancha...
http://www.diariodeburgos.es/noticia.cfm/Vivir/20110806/series/grandes/1AAA5E70-E36F-347F-980E361B66E774E5
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